¿Sabes si tu café está bien tostado? Descubre la diferencia entre el color del tueste y el desarrollo del grano para evitar sabores herbáceos.
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Charla sobre el tostado del café
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Para los amantes de la tercera ola del café, la acidez no es un defecto; es el alma de la taza. Es ese brillo sutil, esa ligereza frutal que diferencia a un grano comercial de un café de especialidad extraordinario. Pero, ¿se puede diseñar la acidez dentro del tambor de tueste? La respuesta es un rotundo sí.
Hoy en Blue Faro te traemos las claves de los profesionales para dominar los ácidos orgánicos, gestionar el ritmo de calentamiento y encontrar el punto exacto de equilibrio en tu curva de tueste.
Científicamente existe el pH, pero en el mundo del cupping nos importa la acidez percibida. Esta se manifiesta gracias a los ácidos orgánicos del grano, que al interactuar con los azúcares crean notas complejas.
Durante el tueste, estos ácidos se van degradando. Si te pasas de tiempo, la acidez desaparece y el ácido clorogénico se transforma en ácido quínico, el responsable del amargor desagradable del café recalentado.
Antes de encender el quemador, debes estudiar la densidad y el origen de tu materia prima.
La altitud es clave: Los cafetos cultivados a bajas temperaturas (alta altitud) maduran despacio, concentrando más azúcares y ácidos complejos.
Variedades: Genéticas como la SL-28 son famosas por su acidez explosiva.
El secreto para esculpir la acidez está en el RoR (Rate of Rise), que mide cuántos grados aumenta la temperatura del grano por minuto.
Inicio Enérgico: Para una acidez viva, se recomienda empezar con una temperatura alta, buscando un RoR máximo de unos 20°C/min al principio.
Descenso Gradual: A partir de ahí, el RoR debe bajar progresivamente dibujando una curva en forma de "S". La temperatura sigue subiendo, pero cada vez más despacio.
Cuidado con el Exceso: Si tuestas demasiado rápido para salvar la acidez, el grano quedará crudo por dentro y plano por fuera, mostrando notas herbáceas y desagradables.
El primer crack es el indicador de que el tueste entra en su fase final de desarrollo. Para resaltar la acidez, este hito debe ocurrir relativamente pronto (entre los minutos 8 y 9) y de forma compacta (unos 90 segundos).
Si el grano llega sin suficiente energía térmica, el primer crack se prolongará demasiado, disipando los ácidos cítricos y málicos. Cuanto más corto sea el intervalo entre el primer crack y el final del tueste, más brillante y limpia será la taza.
Si estás dando tus primeros pasos tostando en casa con equipos pequeños, te proponemos un ejercicio excelente: Tuesta tres lotes del mismo grano con una duración total de 8, 11 y 15 minutos, intentando que al final tengan exactamente el mismo color externo. Descubrirás que el tiempo y la gestión térmica influyen en la acidez mucho más que el color final del grano.
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